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Alfonso Alatorre: qué comer antes de jugar tenis

Pedro Alfonso Alatorre Damy
agosto 6, 2026

Domingo, ocho de la mañana, cancha reservada desde hace una semana. Llego con el café todavía en el sistema y un pan que agarré de volada porque se me hizo tarde. Segundo set, sensación de piernas de trapo, mano que ya no aprieta el grip igual. Mi compañero de dobles me pregunta si dormí mal. No, dormí bien. Comí mal, o más bien comí sin pensar.

Llevo años en esto de jugar tenis los domingos y entrenar entre semana, y algo que me costó entender pasados los 40 es que el cuerpo ya no perdona la improvisación en la mesa. No hablo de dietas ni de contar macros como si fuera atleta profesional — hablo de algo más simple: qué le doy a mi cuerpo antes de pedirle que corra, gire y frene por dos horas.

La escena que se repite cada fin de semana

Si juegas tenis con regularidad después de los 40, seguro te suena: llegas a la cancha con lo que hubo, no con lo que necesitabas. Un café solo, algo de pan, tal vez nada. Y luego te extraña que al tercer set el cuerpo empiece a mandar señales — no necesariamente dolor, más bien esa sensación de estar jugando con el tanque en reserva.

No es que el tenis se haya vuelto más exigente. Es que nuestro margen de error se hizo más chico. A los 25 aguantabas cualquier cosa. A los 45, el cuerpo te cobra cada decisión con más rapidez, y la comida antes de jugar es una de las decisiones que menos atención le damos.

Lo que sí puedo controlar: la rutina antes de pisar la cancha

Esto no es sobre comer “perfecto”. Es sobre tener un mínimo de estructura que le dé a tu cuerpo algo con qué trabajar. Aquí lo que me ha funcionado, ajustado con el tiempo:

1. Comer algo real 90 minutos antes, no 10. Un plátano y café no es preparación, es parche. Trato de darle a mi cuerpo tiempo para digerir algo con carbohidrato simple y algo de proteína — avena con fruta, huevo con pan, lo que sea sencillo pero con tiempo de por medio.

2. Hidratarme desde la noche anterior, no en el coche camino a la cancha. La hidratación de última hora no compensa un domingo de poca agua. Empiezo el sábado en la tarde, no el domingo en el estacionamiento.

3. Evitar experimentar el día del partido. Nada de probar suplementos nuevos, bebidas nuevas o comidas raras justo antes de jugar. La cancha no es el lugar para descubrir que algo te cae mal.

4. Tener algo ligero a la mano para el descanso entre sets. Fruta, agua con electrolitos, algo que no me deje pesado pero que sostenga la energía si el partido se alarga.

5. Escuchar cuándo el cuerpo pide parar, no cuándo el ego lo permite. Si sientes mareo, calambres fuertes o algo que no es fatiga normal, para. Consulta a tu médico si esto se repite seguido — no es terquedad, es info valiosa que tu cuerpo te está dando.

La conexión que casi nadie hace: comida, movilidad y descanso van juntos

Aquí es donde cierro el círculo con lo que más predico: la nutrición antes del tenis no es un tema aislado. Si duermes mal, tu cuerpo va a pedir azúcar rápida al día siguiente. Si no te mueves bien entre semana, vas a llegar a la cancha con articulaciones “frías” que ninguna comida arregla en el momento. Todo está conectado — sueño, movilidad, alimentación, consistencia. Ninguno funciona solo.

Cuando empecé a tomarme en serio esto de moverme con propósito a los 40, entendí que no se trata de hacer todo perfecto, sino de que las piezas se sostengan entre sí. Comer bien antes de jugar sin dormir bien la noche anterior es como afinar el auto con una llanta ponchada.

Lo que aprendí después de varios domingos jugando con el tanque vacío

La rodilla no avisa lo mismo cuando llegas con energía sostenida que cuando llegas a medias. Los reflejos, la capacidad de reacción, hasta el humor con tu pareja de dobles — todo cambia cuando el cuerpo tiene combustible real y no solo cafeína y buena voluntad.

No necesitas volverte nutriólogo de ti mismo. Necesitas dejar de improvisar el domingo en la mañana y empezar a tratar la comida antes de jugar como parte del calentamiento, no como un trámite.

El hábito mínimo para esta semana

No te pido que cambies tu dieta entera ni que empieces a pesar tu comida. Te pido algo mucho más chico: esta semana, antes de tu próximo partido, come algo real con al menos 60-90 minutos de anticipación. Nada elaborado — solo con tiempo de por medio. Observa cómo te sientes al segundo set. Esa comparación te va a decir más que cualquier consejo genérico que puedas leer por ahí.

Si tienes alguna condición de salud o dudas específicas sobre alimentación y ejercicio, consulta a tu médico — esto que compartimos aquí es experiencia personal, no receta médica.

Este es el tipo de ajustes pequeños de los que hablo seguido en Pedro Alfonso Alatorre, porque el bienestar activo después de los 40 no se trata de reinventarte, sino de afinar lo que ya haces. Si quieres profundizar en cómo el tenis se conecta con la vida diaria, visita pedroalfonsoalatorre.com. Y si el movimiento también te lleva a moverte por el mundo, en alatorredamy.com hablamos de viajes activos que valen la pena.

Nos seguimos leyendo — y nos vemos en la cancha, con mejor combustible esta vez.

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