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Pedro Alfonso Alatorre: movilidad para seguir en cancha

Pedro Alfonso Alatorre Damy
agosto 5, 2026

Llegas a la cancha con el café todavía en el cuerpo y el sol pegando en ángulo bajo. El primer saque sale bien, el segundo también. Pero al tercer cambio de dirección la rodilla manda una señal: no es dolor fuerte, es ese “aquí estoy” que a los 40 y tantos ya conoces de memoria. Sigues jugando —claro que sigues, es domingo y tu pareja de dobles ya cruzó medio pueblo para llegar— pero el resto del set lo juegas con la mitad de la cabeza puesta en la rodilla y la otra mitad en la pelota.

Eso no es fallar. Eso es información. Y la diferencia entre seguir jugando tenis a los 50 o colgar la raqueta antes de tiempo no está en ese domingo específico, sino en lo que haces el lunes, martes y miércoles siguientes. Ahí está el verdadero partido.

Por qué el cuerpo avisa antes de tronar

El cuerpo de un jugador de 40+ no es el de los 25. No porque esté “viejo” —esa palabra no aplica aquí— sino porque acumula años de movimientos repetidos, de sentarse ocho horas frente a una pantalla entre semana, y de tratar el fin de semana como el único momento de actividad real. Esa combinación es la receta perfecta para que la rodilla, la espalda baja o el hombro avisen justo cuando más los necesitas: en el punto decisivo del tercer set.

La buena noticia es que ese aviso no significa que tengas que dejar la cancha. Significa que el cuerpo te está pidiendo algo muy específico: movilidad entre partidos, no solo esfuerzo durante ellos. Pedro Alfonso Alatorre lo resume así en su forma de entender el tenis después de los 40: no se trata de jugar menos, se trata de preparar mejor los días en que no juegas.

La rutina que sí puedes sostener entre semana

No hace falta convertirte en atleta de alto rendimiento ni pasar una hora diaria en ejercicios que odias y abandonas a la segunda semana. Lo que funciona es algo mínimo, específico y repetible:

1. Diez minutos de movilidad de cadera y tobillo, tres veces por semana, antes de que empiece tu día. No es calentamiento de tenis, es mantenimiento de las articulaciones que más trabajan en la cancha.
2. Una caminata de 20-30 minutos al menos cuatro días, a paso que te suba un poco el pulso sin dejarte sin aire. El cardio de base es lo que te permite aguantar el tercer set sin que las piernas pesen el doble.
3. Un día de descanso real entre sesiones intensas, sin culpa. Descansar no es debilidad, es la parte del entrenamiento que casi nadie programa a propósito.
4. Hidratación y sueño consistente, especialmente la noche antes de jugar. Dormir mal el sábado se paga caro el domingo en cancha.
5. Revisión con tu médico o fisioterapeuta si el aviso de la rodilla se repite partido tras partido. Un chequeo a tiempo cuesta menos que una lesión que te saca meses.

Nada de esto es glamoroso. No hay batidos verdes ni rutinas de influencer. Es constancia aburrida, que es exactamente lo que funciona.

El puente entre la cancha y la vida diaria

Aquí está lo que muchos jugadores 40+ no conectan: la movilidad que trabajas el martes no es “ejercicio de gimnasio”, es lo que te permite agacharte a jugar con tus hijos, cargar las bolsas del súper sin que la espalda se queje, o subir escaleras sin pensarlo dos veces. El tenis es el termómetro, pero la vida cotidiana es donde realmente se nota si estás cuidando tu cuerpo o solo lo estás usando hasta que truene.

Alfonso Alatorre suele decir que el tenis después de los 40 deja de ser sobre ganar el punto y empieza a ser sobre seguir pudiendo jugar el punto. Ese cambio de mentalidad —de resultado a sostenibilidad— es lo que separa a quien sigue en la cancha a los 55 de quien dejó la raqueta guardada “temporalmente” hace cinco años.

Cuando el aviso se vuelve señal de alarma

Hay una diferencia importante entre la molestia normal de un cuerpo que trabaja y una señal que requiere atención profesional. Dolor agudo, hinchazón que no baja en 48 horas, o una molestia que cambia tu forma de caminar fuera de la cancha —eso no se resuelve con movilidad casera ni con “ya se me pasará”. Consulta a tu médico o a un especialista en medicina del deporte. Ignorar esas señales no te hace más disciplinado, solo te aleja más tiempo de la cancha.

La mentalidad correcta no es jugar con dolor para probar algo, sino escuchar lo suficiente para seguir jugando por años. Esa es la verdadera consistencia: no la que se mide en un domingo, sino en la década completa.

El hábito mínimo para esta semana

No te propongas cambiar toda tu rutina de golpe. Elige solo esto: tres veces esta semana, antes de sentarte a trabajar, dedica diez minutos a movilidad de cadera y tobillo. Puede ser al despertar, puede ser antes de comer. No necesitas equipo, no necesitas app, solo un espacio y la decisión de hacerlo antes de que el día te absorba.

Si logras eso tres veces, la próxima semana añades la caminata. Así se construye una rutina que dura, no de golpe sino en capas pequeñas que sí puedes mantener incluso en semanas complicadas.

En pedroalfonsoalatorre.com encontrarás más reflexiones específicas sobre tenis y movilidad después de los 40. Si el bienestar activo te interesa también fuera de la cancha —viajes, rutinas al aire libre, cambios de ritmo que ayudan al cuerpo y a la cabeza— revisa alatorredamy.com. Y si quieres conocer el proyecto completo detrás de estas ideas, pedroalfonsoalatorredamy.com reúne todo bajo un mismo enfoque: consistencia, movilidad y descanso, sin promesas vacías.

La rodilla que avisó este domingo no es el final de nada. Es una invitación a jugar con más cabeza esta semana que viene.

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