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Pedro Alfonso Alatorre: movilidad en cancha 40+

Pedro Alfonso Alatorre Damy
julio 28, 2026

Domingo, ocho de la mañana, cancha reservada desde el martes. Calentaste diez minutos, jugaste un set decente, y en el segundo la rodilla empezó a mandar una señal que ya conoces: no es dolor agudo, es esa rigidez rara que te hace dudar si seguir o parar. Si tienes más de 40 y juegas tenis con regularidad, esta escena probablemente te suena más de lo que quisieras admitir.

Lo primero que quiero decirte es que no estás rompiéndote. Tu cuerpo simplemente está pidiendo otro tipo de mantenimiento que el que necesitaba a los 28. Y eso no es una mala noticia: es información útil que puedes usar esta misma semana. En Pedro Alfonso Alatorre creo que el bienestar activo después de los 40 no se trata de jugar menos, sino de prepararte mejor para seguir jugando con gusto.

Por qué la rodilla —o el hombro, o la espalda baja— avisa primero

Después de los 40, los tejidos que conectan músculo y hueso pierden algo de elasticidad si no los mantenemos en movimiento constante. No es una sentencia, es un dato biológico normal. El problema no es la edad: es cuando dejamos de darle a esos tejidos el estímulo de movilidad que necesitan entre partido y partido.

La buena noticia es que la solución no es complicada ni requiere equipo especial. Requiere consistencia, que suena aburrido pero es lo único que realmente funciona a largo plazo.

Una rutina de movilidad que sí puedes sostener

No te voy a recomendar 45 minutos de estiramiento diario porque sé que no lo vas a hacer. Aquí va algo más realista, pensado para caber en tu vida real:

1. Antes de jugar (8-10 minutos): movilidad articular dinámica —círculos de cadera, rotaciones de tobillo, zancadas suaves— en vez de estiramiento estático frío. El cuerpo necesita despertar, no estirarse como liga fría.

2. Los días que no juegas (10 minutos, 3 veces por semana): trabajo de movilidad de cadera y tobillo, las dos zonas que más se rigidizan con la edad y que más presión le transfieren a la rodilla cuando fallan.

3. Después de jugar (5 minutos): ahora sí, estiramiento estático suave con el músculo caliente, enfocado en cuádriceps, isquiotibiales y pantorrillas.

4. Un día de descanso activo a la semana: caminata de 30-40 minutos, sin celular, solo para que el cuerpo se mueva sin la exigencia explosiva del tenis.

5. Escucha las señales tempranas: si algo avisa dos partidos seguidos en el mismo lugar, no es terquedad, es momento de bajarle intensidad esa semana y, si persiste, consultar a tu médico o fisioterapeuta antes de que se vuelva algo mayor.

El descanso no es lo opuesto al progreso

Aquí hay un cambio de mentalidad que me costó años entender: dormir bien y descansar entre sesiones no es “perder tiempo de entrenamiento”. Es parte del entrenamiento. El tejido se repara y se fortalece en el descanso, no en la cancha. Si duermes mal la noche antes de un partido importante, no es que “aguantes menos”; es que tu cuerpo literalmente no tuvo el tiempo de recuperación que necesitaba.

Dormir siete horas consistentes hace más por tu juego que cualquier estiramiento milagroso. Y sí, sé que suena poco emocionante comparado con una nueva raqueta o un cambio de encordado, pero la consistencia en el sueño es una de las variables más subestimadas del bienestar activo después de los 40.

Tenis como puente hacia una vida más móvil

Lo que aprendes en la cancha —a moverte lateral, a frenar y reaccionar, a mantener el equilibrio bajo presión— se traduce directo a tu vida diaria: subir escaleras sin pensarlo, cargar las bolsas del súper sin comprometer la espalda, jugar con tus hijos o nietos sin ese temor latente a “lastimarte por moverte mal”.

Por eso insisto tanto en la movilidad como pilar, no como accesorio. No se trata de sumar otro “entrenamiento” a tu semana ya ocupada, sino de integrar pequeños momentos de cuidado que hagan que el tenis —y la vida en general— se sientan más fluidos, no más forzados.

Si te interesa profundizar en cómo el tenis conecta con una vida activa completa, en pedroalfonsoalatorre.com comparto más sobre esta filosofía de juego consciente. Y si el movimiento activo te lleva también a pensar en explorar nuevos lugares —porque el bienestar no vive solo en la cancha de tu club— en alatorredamy.com hablamos de viajes pensados para gente que sigue activa sin importar el calendario.

El hábito mínimo para esta semana

No te pido que cambies toda tu rutina de un jalón. Te pido una sola cosa: esta semana, antes de tu próximo partido, dedica 8 minutos a movilidad dinámica en vez de saltar directo a la cancha fría. Solo eso. Nota cómo se siente el segundo set comparado con el domingo pasado.

Si la rodilla —o cualquier articulación— sigue avisando de forma persistente más allá de la fatiga normal, no lo minimices ni lo fuerces: consulta a tu médico o especialista en movimiento. Este artículo es una guía de hábitos, no un diagnóstico, y tu cuerpo merece una evaluación profesional si algo no cede con descanso normal.

La consistencia gana siempre a la intensidad ocasional. Un domingo de tenis disfrutado plenamente vale más que forzar un tercer set con la rodilla gritando. Empieza pequeño, sé constante, y deja que el cuerpo te lo agradezca partido tras partido.

Si quieres seguir esta conversación sobre bienestar activo, movilidad y vida después de los 40, te espero en Pedro Alfonso Alatorre Damy, donde seguimos construyendo, hábito por hábito, una forma de vivir activa que dure.

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