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Pedro Alfonso Alatorre: nutrición antes del partido

Pedro Alfonso Alatorre Damy
julio 13, 2026

Son las 7:40 de la mañana del sábado y ya estás en el coche rumbo al club. Anoche cenaste tarde, algo pesado, porque llegaste cansado del trabajo y no tenías ganas de pensar en qué comer. Ahora vas manejando y sientes ese peso raro en el estómago, ni hambre ni lleno, y sabes que en el segundo set eso te va a cobrar factura. No es la primera vez. Y probablemente tampoco será la última si seguimos improvisando la comida del viernes como si no tuviera nada que ver con el partido del sábado.

Aquí es donde muchos nos enfocamos mal: pensamos que la nutrición para jugar bien es cuestión de la barra energética que nos comemos quince minutos antes de entrar a la cancha, o el plátano a medio partido. Pero la verdad —y esto lo aprendí a fuerza de jugar cansado y sin gasolina— es que el partido se juega, en buena parte, el día anterior. Lo que le das a tu cuerpo 12 a 18 horas antes define si vas a tener piernas frescas o si vas a arrastrar los pies desde el primer game.

La cena del viernes no es un detalle menor

Cuando hablamos de bienestar activo después de los 40, la nutrición deja de ser sobre bajar de peso o verse de cierta forma. Se vuelve una herramienta de rendimiento y de recuperación, dos cosas que a esta edad ya no perdonamos si las descuidamos. El cuerpo a los 45 no procesa igual una cena de mariscos fritos a las 11 de la noche que a los 25. Y no se trata de volverse monje, se trata de ser un poco más estratégico con los tiempos.

La idea no es una dieta estricta ni contar calorías con obsesión. Es simplemente entender que tu cuerpo necesita tiempo para convertir lo que comes en energía disponible, y que la hidratación del día anterior pesa tanto como la del día del partido. Si llegas deshidratado desde el viernes, no hay bebida deportiva en el mundo que te salve en el tercer set.

Lo que sí puedes controlar sin volverte fanático

  • Cena ligera y con anticipación. Comer algo con proteína moderada y carbohidratos de buena calidad (arroz, papa, avena) al menos tres horas antes de dormir. Nada de comidas pesadas justo antes de acostarte, porque además te va a robar sueño
  • Hidratarte desde el día anterior, no solo el día del juego. El agua no se “adelanta” en una sola sentada; funciona mejor cuando la repartes durante el día
  • Desayuno del día del partido, simple y probado. No es momento de experimentar con algo nuevo que nunca has comido. Lo que te ha funcionado antes, repítelo
  • Evitar el exceso de alcohol la noche anterior. No hace falta ser dramático al respecto, pero sí consciente: afecta el sueño y la hidratación más de lo que solemos admitir
  • Snack ligero 60-90 minutos antes de jugar, si tu horario lo permite. Algo simple: fruta, un puño de nueces, lo que tu cuerpo ya conozca y tolere bien.

Ninguno de estos puntos es una revolución. Son ajustes pequeños que, sumados, hacen que llegues a la cancha con la sensación de tener gasolina en el tanque en lugar de estar corriendo con la reserva.

El puente entre la nutrición y la recuperación

Aquí es donde el tenis se convierte en maestro de vida cotidiana. Porque lo que aprendes a cuidar para jugar bien un sábado, termina siendo lo mismo que necesitas para sostener energía en la semana de oficina, para dormir mejor, para que la rodilla no te avise tanto al subir escaleras. La nutrición no vive aislada: está conectada con el descanso y con la movilidad. Si comes pesado y duermes mal, tu cuerpo no se recupera igual, y esa rigidez matutina que sientes no es solo “la edad”, es la suma de varios descuidos acumulados.

La consistencia gana siempre sobre la perfección. No se trata de tener el “plan alimenticio perfecto” para el próximo torneo interno del club, sino de encontrar dos o tres hábitos simples que puedas sostener semana tras semana sin que se sientan como un castigo.

Y aquí va el disclaimer importante: si tienes alguna condición particular —presión, diabetes, temas digestivos, lo que sea— esto no sustituye una consulta con tu médico o nutriólogo. Cada cuerpo tiene su propia historia, y lo que funciona para mí en la cancha no necesariamente aplica igual para ti. Consulta a tu médico antes de hacer cambios significativos, sobre todo si ya tomas algún medicamento o tienes un diagnóstico específico.

Un hábito, no una lista de reglas

Si de este artículo te llevas una sola cosa, que sea esta: revisa tu cena del viernes antes de revisar tu raqueta. Muchas veces le ponemos más atención al encordado que a lo que le damos de comer al cuerpo que va a usar esa raqueta durante dos horas.

No te pido que cambies tu vida entera esta semana. Te pido algo mucho más pequeño y sostenible: la próxima vez que tengas partido, planea la cena de la noche anterior con al menos un poco de intención. Nada elaborado, solo consciente. Ve qué tal te sientes al día siguiente comparado con esas veces que llegas a jugar sobre una cena improvisada y tardía.

Yo soy Pedro Alfonso Alatorre, y como muchos de ustedes, sigo aprendiendo que el bienestar activo después de los 40 no se trata de reglas rígidas sino de pequeños ajustes que uno sostiene en el tiempo. Si te interesa profundizar en temas de tenis y vida cotidiana, en pedroalfonsoalatorre.com encontrarás más reflexiones sobre este puente entre la cancha y la vida diaria. Si lo tuyo es combinar movimiento con descanso activo y viajes, alatorredamy.com tiene contenido pensado para eso. Y si quieres conocer el proyecto completo detrás de Alfonso Alatorre Damy, el hub central está en pedroalfonsoalatorredamy.com.

El próximo partido no empieza cuando entras a la cancha. Empieza la noche anterior, con una decisión pequeña y consciente sobre qué le das de comer a tu cuerpo. Pruébalo esta semana y cuéntame cómo te fue.

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