Pedro Alfonso Alatorre: leer al cuerpo antes de jugar
Es domingo, ocho de la mañana, y ya estás en la cancha con la mochila al hombro. Pero algo no cuadra: la rodilla avisa desde el jueves, dormiste mal por el ruido de la calle, y tu compañero de dobles ya está calentando como si nada. Te preguntas si aguantar es lo correcto o si mejor le bajas dos rayitas. Esa duda —tan común después de los 40— no es debilidad. Es información.
Pedro Alfonso Alatorre lo ha vivido en carne propia: la tentación de jugar “porque ya llegué” contra la señal clara de que el cuerpo pide otra cosa. No hay heroísmo en ignorar una molestia, y tampoco hay derrota en ajustar el plan. La mentalidad que realmente rinde en la cancha —y en la vida de un hombre activo 40+— no es la de aguantar a toda costa, sino la de leer bien la situación y decidir con cabeza fría.
La escena que todos conocemos
No es solo el tenis. Es la noche corta antes de una junta importante, la espalda que truena al agacharte por los tenis, la sensación de que el domingo debería ser descanso pero terminas corriendo entre pendientes. El patrón se repite: exigimos al cuerpo como si tuviera 25 años y nos sorprende cuando cobra la cuenta.
La buena noticia es que no se trata de dejar de jugar, de dejar de moverte o de volverte precavido hasta la parálisis. Se trata de construir una rutina mental simple que te permita decidir rápido, sin drama, si hoy es día de meterle intensidad o día de cuidar la máquina.
Una rutina de tres preguntas antes de pisar la cancha
Antes de sacar la raqueta —o antes de cualquier actividad física del fin de semana— hazte estas tres preguntas. Toma menos de un minuto y cambia completamente cómo vives el resto del día.
1. ¿Cómo dormí anoche, del 1 al 10? Si la noche fue corta o interrumpida, tu cuerpo ya está jugando en desventaja. No es excusa para cancelar, es información para bajar la intensidad.
2. ¿Hay alguna molestia puntual —rodilla, hombro, espalda— que venga de días atrás? Si sí, la prioridad es moverla con cuidado, no forzarla a rendir al cien.
3. ¿Traigo la cabeza en la cancha o en otro lado? El estrés acumulado también cansa. Si llegas con la mente en cinco pendientes, el cuerpo lo nota igual que si hubieras dormido mal.
Estas tres preguntas no buscan que te quedes en el sillón. Buscan que decidas con información real, no con inercia o con orgullo. A veces la respuesta es “sí, vamos con todo”. Otras veces es “hoy toca peloteo suave y estirar bien al final”. Ambas son válidas.
Movilidad antes que intensidad
Un error común después de los 40 es saltar directo al calentamiento de siempre —dos vueltas trotando y a sacar— sin darle atención a las articulaciones que más se usan en tenis: tobillos, caderas, hombros. Diez minutos de movilidad activa (círculos de cadera, zancadas controladas, rotaciones de hombro) antes de tocar la pelota reducen mucho el riesgo de que esa molestia menor se vuelva algo que te saque de la cancha semanas.
No hace falta un protocolo complicado ni equipo especial. Basta con moverte con intención antes de moverte con velocidad.
El descanso como parte del entrenamiento, no como su enemigo
Aquí es donde muchos hombres activos se equivocan: piensan que descansar es “no hacer nada” y por eso lo evitan, como si fuera pereza. Pero el descanso —dormir bien, tomarse un día sin cancha, dejar que un músculo se recupere— es tan parte del progreso como el partido mismo. Sin recuperación, la consistencia se rompe, y sin consistencia, no hay mejora real, solo desgaste.
Si notas dolor persistente, hinchazón que no baja, o cualquier molestia que se repite semana tras semana, lo más sensato es consultar a tu médico antes de seguir exigiendo esa zona. No es alarmismo, es simple mantenimiento preventivo, igual que llevas el coche al taller cuando hace un ruido raro.
Tenis como termómetro de vida
Lo interesante del tenis es que funciona como espejo de cómo estás llevando el resto de tu semana. Si llegas a la cancha agotado, disperso o con el cuerpo rígido, probablemente esos mismos síntomas están presentes en tu trabajo, en tu descanso, en tu manera de estar con la familia. Aprender a leer las señales en la cancha —y a respetarlas— es una habilidad que se traslada directo a cómo cuidas tu energía en general.
Alfonso Alatorre suele decir que el tenis no es solo el deporte que practica: es el lugar donde practica también la paciencia, la lectura de límites y la decisión de seguir jugando el juego largo, no solo el partido de hoy.
Un hábito mínimo para esta semana
No necesitas cambiar tu rutina entera de un día para otro. Elige solo esto:
Antes de cada sesión de actividad física esta semana —tenis, caminata, gimnasio— dedica un minuto a las tres preguntas de arriba, y diez minutos a movilidad activa antes de cualquier esfuerzo intenso.
Es un hábito pequeño, medible, y que no depende de fuerza de voluntad extraordinaria. Solo depende de que te detengas un momento antes de arrancar.
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Este artículo no sustituye consejo médico profesional. Si presentas dolor persistente o molestias recurrentes, consulta a tu médico antes de continuar con actividad física intensa.