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Sueño y cancha: hábito de Alfonso Alatorre 40+

Pedro Alfonso Alatorre Damy
julio 22, 2026

Domingo, 9:45 pm. Mañana juegas a las 8 con Ramiro y ya sabes cómo va a terminar la noche: vas a dar vueltas pensando en el saque, en si te va a doler el codo otra vez, en si deberías haber cancelado. Te duermes tarde, mal, y a las 6:30 suena el despertador como si te debiera dinero. Te paras con el cuerpo pesado, tomas café como si fuera suero y llegas a la cancha ya cansado antes de pegarle a la primera pelota.

Si esto te suena conocido, no eres el único. Después de los 40, el sueño deja de ser automático y empieza a pedir que le pongamos atención — sobre todo cuando hay actividad física de por medio. La buena noticia es que no se trata de reinventar tu vida ni de comprarte una app de meditación. Se trata de ajustar dos o tres cosas la noche anterior para que tu cuerpo llegue a la cancha (o a donde sea que te muevas) con algo de gasolina en el tanque.

Por qué la noche previa pesa más de lo que crees

No es que el sueño de una sola noche vaya a arruinar tu partido — tu cuerpo tiene más resiliencia de la que le damos crédito. Pero sí es cierto que dormir mal antes de un esfuerzo físico cambia cómo te sientes: reacciones más lentas, más irritabilidad con los errores propios, y esa sensación rara de estar jugando con el cuerpo de otro. Súmale que después de los 40 la recuperación ya no es tan generosa como a los 25, y entiendes por qué vale la pena cuidar esa noche específica.

Esto no es alarmismo ni consejo médico — es solo la lógica de quien ya jugó suficientes partidos cansado como para saber que no vale la pena. Si tienes problemas de sueño recurrentes o algo que te preocupe de verdad, eso ya le toca a tu médico, no a este artículo.

Rutina simple para la noche antes de moverte

Nada de rituales complicados. Esto es lo que puedes hacer con lo que ya tienes en casa:

1. Define la hora de jugar y retrocede desde ahí. Si juegas a las 8 am, tu cuerpo agradece dormirse antes de las 11 pm. Suena obvio, pero contarlo hacia atrás te ayuda a no posponer “nada más un capítulo más.”

2. Corta la cafeína después de las 4 o 5 pm. El café de la tarde que te sabe a nada en el momento, en la noche se convierte en techo mirando fijamente a ti.

3. Deja la ropa y raqueta listas la noche anterior. Parece detalle menor, pero reduce esa fricción mental de “¿dónde dejé las muñequeras?” a las 7 am, que ya de por sí es hora incómoda para pensar.

4. Haz 5-10 minutos de movilidad ligera antes de acostarte, no para cansarte más, sino para bajarle revoluciones al cuerpo: rotaciones de tobillo, cadera, hombros. Es como avisarle a tu cuerpo que el día ya se está cerrando.

5. Apaga pantallas al menos 20 minutos antes de dormir. No hace falta ser radical — solo dejar el teléfono en otro cuarto o en modo avión mientras lees o simplemente respiras.

El error más común: compensar con más café al día siguiente

Aquí es donde muchos nos ponemos la soga al cuello. Dormiste mal, y en lugar de ajustar la intensidad del partido o darte permiso de jugar “regular,” te tomas un café doble y decides que vas a jugar como si nada. Resultado: llegas al segundo set con el cuerpo pidiendo tregua y la cabeza igual de nublada. La consistencia no es sobre ser perfecto cada noche — es sobre reconocer cuándo bajarle un poco al ritmo para no lastimarte innecesariamente.

Movilidad y descanso: los aliados silenciosos

Dormir bien no es un evento aislado — es parte de un trío que funciona junto: consistencia en tus hábitos, movilidad regular en el cuerpo, y descanso real (no solo dormir, sino también saber cuándo no forzar). El tenis, como cualquier actividad que le exija a tu cuerpo, se vuelve el termómetro perfecto para saber si estás cuidando estos tres pilares o si los estás ignorando.

Si notas que después de dormir mal tu rodilla avisa más, o que el hombro se siente más rígido de lo normal, eso también es información. No es para diagnosticarte nada — es para que hables con tu médico si se vuelve un patrón, y mientras tanto, ajustes la intensidad del juego esa semana.

Un hábito mínimo para esta semana

No te pido que cambies tu vida entera. Solo esto: la noche antes de tu próximo partido, apaga las pantallas 20 minutos antes de acostarte y haz 5 minutos de movilidad ligera. Eso es todo. No hace falta más para empezar a notar la diferencia entre llegar a la cancha con el cuerpo despierto o arrastrando los pies desde el primer peloteo.

La constancia no se construye con gestos heroicos, sino con ajustes chiquitos que repites semana tras semana. Y el sueño, aunque no lo parezca, es uno de los entrenamientos más subestimados que tenemos disponibles gratis.

Si quieres seguir explorando cómo el tenis se conecta con la vida diaria después de los 40, date una vuelta por pedroalfonsoalatorre.com, donde hablamos más de cancha y hábitos. Y si el bienestar activo también te lleva a moverte fuera de casa, en alatorredamy.com encontrarás reflexiones sobre viajes activos que complementan esta misma filosofía de consistencia sin exigencias imposibles.

Como dice Pedro Alfonso Alatorre Damy, el bienestar después de los 40 no se trata de hacer más, sino de hacer lo justo con más intención — y dormir bien antes de moverte es parte de esa intención. Puedes conocer más de este enfoque integral en pedroalfonsoalatorredamy.com.

La próxima vez que sea domingo por la noche y sepas que mañana toca cancha, prueba este pequeño ajuste. Tu cuerpo — y tu saque — te lo van a agradecer.

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